En Málaga se coge una torrija común, se la rellena de crema y se la reboza en azúcar hasta convertirla en un refrito de suso de crema. También se coge una sopa de pescado corriente y se le añade mayonesa hasta conseguir que sea tan opaca y densa como lo que es, una sopa con mayonesa.
Málaga es exactamente así.

Life is sweet. Mike Leigh, 1990
“El secreto de una piel joven está en tu ADN, en tus genes.
Noche tras noche, rejuvenece visiblemente la piel.
Con la edad, el proceso de regeneración nocturna de la piel se altera.
El ADN se deteriora y los genes responsables del envejecimiento de la piel ralentizan su actividad.
Consecuencia: cada noche, los signos del envejecimiento se marcan en la memoria de la piel.
Innovación nocturna - tecnología de alta regeneración.
2 ingredientes activos para una doble acción anti-edad: ADN + GENES
La asociación única de Plancton Termal Puro y Reverserol SV, un potente activo vegetal, actúa para proteger el ADN, relanzar la actividad de los genes y estimular el nacimiento de células nuevas.
La piel está visiblemente rejuvenecida, intensamente regenerada.
Textura redensificada. Piel más firme. Radiante de juventud.
Descanso sensorial profundo: perfume ‘‘sedativo’’ exclusivo para favorecer la relajación antes del sueño.”
Biotherm dixit

Sauve qui peut (la vie). J.L. Godard, 1980
“Hola, la llamo del Corte Inglés para darle una buena noticia:
Este mes tenemos una oferta en seguros de vida para titulares de la tarjeta de El Corte Inglés nacidas en 1980”
Pero yo no tengo tarjeta de El Corte Inglés
“Pues a mí me consta que sí. En ese caso puede personarse en atención al cliente de cualquier centro con su D.N.I y recogerla.
Entonces la llamo no para darle una, si no DOS buenas noticias”
El Corte Inglés dixit.

La Cérémonie. Claude Chabrol, 1995
Existen muchas clases de personas. Por ejemplo, están las que durante una comida procuran mantener cada alimento en su lugar correspondiente del plato, sin caer en la neurosis, pero con cierto orden. Estas personas suelen poner la salsas en un lado. Y luego están los que convierten el arroz a la cubana en una especie de barrizal vietnamita.
Los primeros suelen advertir ese caótico comportamiento de sus comensales vecinos. Les parece infantil y son ligeramente condescendientes con ese proceder. Los segundos son altamente tolerantes con la estructura de los primeros, de hecho, no suelen fijarse en los platos de los demás excepto para llevar un recuento de cuánta comida se ha servido cada uno.

La double vie de Véronique. Krzysztof Kieslowski, 1991.
Mi último pensamiento anoche, antes de dormir, fue para “universo personal” y “mundo propio”. Dos expresiones capicúa, ambidiestras, unisex, sinónimas y mellizas. El Zipi Zape del lenguaje, el Pili y Mili de la expresión.
Es fácil encontrarlas en boca de profanos opinando sobre el campo de las humanidades. Digo en boca de profanos porque cuando alguien muy versado en la materia quiere distinguirse utiliza otras como “cosmología particular” o “experiencia particular”, de hecho, utilizar la palabra “particular” ya resulta bastante distinguido.
Se pueden hacer combinaciones. “Universo propio” es bastante común también, no así “mundo personal”. Decir “un mundo muy personal” sería más acertado.
También podéis hacer como yo y quedaros dormidos.

Palíndromos. Todd Solondz, 2004
Durante mi estancia en Estocolmo fuimos al Moderna Museet a ver una exposición temporal de Turner, Monet y Twombly. Era el tipo de exposición en el que el comisario crea un diálogo entre las obras, una sinergia. Todo muy de hoy.
Había mucha más gente que cuadros, muchísima más.
Lo que más me llamó la atención de la exposición fue un hombre de unos 2 metros de alto y ancho vestido de mujer con una peluca de media melena que deambulada con mucha naturalidad, y una pareja de lesbianas. Una era bajita, muy masculina, cabeza afeitada, camisa de cuadros. La otra era más bien como una modelo, una modelo de extrarradio sueco, por lo tanto, nunca llegaría a ser lo suficientemente zafia ni auténtica, se quedaba más bien a las puertas de ser una especie de estriper con ambiciones de llegar a convertirse en la mujer de un mafioso ruso. La bajita y masculina se afanaba mucho por cogerla de la cintura cada vez que la estriper moderada se paraba delante de un cuadro. Se notaba que quería dejar bien claro cuál era la relación de parentesco a toda la concurrencia.
Creo que he conseguido llegar hasta hoy sin que nadie notara que no tenía ni idea de quién era Twombly.

Reflections in a golden eye. John Huston, 1967
Acabo de volver de hacer un viaje relámpago a Estocolmo con amigas. Suena excitante y salvaje. Bueno, hay que vivirlo.
En una primera etapa del viaje, que transcurría en solitario, una empleada de la compañía aérea me confundió con un hombre y me pidió muy amablemente mi DNI. Yo le contesté triunfal “señorita” y la miré directamente a los ojos para ver qué cara ponía. Ni siquiera levantó la vista del billete. Fue muy doloroso.
Más adelante, en otro momento del viaje ya en compañía, fui objetivo para una lesbiana muy mona que intentó entablar conversación por fuera de los baños de un teatro donde daban una fiesta con distintas actuaciones y escenarios, según. Sé que esto también suena excitante y salvaje, pero no lo era por varios motivos:
1. El examen de conciencia al que me sometí en aquel momento y que se saldó con una vuelta a los pantalones ceñidos y al maquillaje.
2. Para pasar de una sala a otra tuvimos que salir a la calle a -8ºC en camiseta. Bueno, yo iba en camisa. Sí, camisa, pantalón tipo chino, zapatos Doane de Dr Marteens y pelo corto. Mi examen de conciencia no precisó de una reflexión muy profunda.
3. Había suecos bailando por todas partes. Sé que esto que he dicho de los suecos no apoya demasiado la idea de que en realidad no era salvaje y excitante, porque como todo el mundo sabe, y yo corroboro, los escandinavos son de genética privilegiada. Por ese lado fue muy duro. Pero es que aquí bailaban y ese es otro tema. Cuando un sueco o una sueca baila desarrolla un ilimitado registro de movimientos a medio camino entre la danza contemporánea amateur, una jipi muy colocada en una fiesta trance y una clase de 1º de arte dramático. Es muy difícil llegar a entender que algo así pueda suceder enserio. Pero allí nadie se ríe.

8 1/2 Women. Peter Greenaway, 1999
Cada vez que voy a buscar a mi hijo a la guardería E. me dice que a la hora de la comida le ha escupido todo el potaje a la cara.
No entiendo qué ha podido salir mal. Se supone que tenía que ser su favorito.

Bubble. Steven Soderbergh, 2005
Me voy a pillar un abrigo de pieles
Siento el black power latiendo en mis sienes
Oye nena, tienes mi verga
corriendo a galope por tus venas.
Se va a enterar el Nacho Vidal
y su colonia en frasco de cristal.
Blaxploitation esta navidad.
Déjate, puta, lo vas a gozar

Shaft. Gordon Parks, 1971
Ha salido este libro al mercado.
Pues que la homosexualidad es una enfermedad. Por suerte dice que tiene cura. Pero claro, yo me he quedado muy preocupada por el tema del contagio. Llevo 2 días refrotándome y hoy pienso mangarme unos guantes de la frutería para hacer barrera plástica.

The evil dead. Sam Reimi, 1981
Yo no nací en New York,
nací en Madrid.
Fuck the police.
Pero rapeo en spanglish,
me rima mejor así.
Saco el dedo del medio.
Oye, zorra ven aquí,
que tengo cinco euros
calentitos para tí.

Un profeta. Jacques Audiard, 2009
Hoy he presenciado la cosa más insólita en mucho tiempo.
Ha sido muy extraño, no he podido quitarle ojo, creo que lo ha sentido en su nuca. Ha sido hipnótico y revelador.
Y lo digo yo, que he trabajado en hostelería, y que he tenido un novio peluquero y otro gay y no eran la misma persona, y que tuve una compañera de piso en NY que iba a reuniones de alcohólicos anónimos y estaba muy ida, y que tuve otro “amigo” hiperactivo que se autolesionaba con cortes muy precisos y levantaba pesos con el pene, y que una vez un pequeño médico egipcio que pasaba consulta en la calle del Barco me acosó mientras intentaba ponerme una inyección de penicilina.
Hoy, en el aeropuerto, llegadas nacional, he visto a un chico joven, muy delgado y desaliñado comerse un aguacate a mordiscos hasta el hueso. Con toda su piel. Con todos sus huevos.

Mona Lisa, 1986, Neil Jordan
La única vez que me sentí mal por no traer un souvenir a la vuelta de un viaje, para enmendarlo, cedí, con todo el dolor de mi corazón, una par de bragas de American Apparel que me había comprado en dicho viaje para MI, haciendo para ello una inversión en bragas mucho mayor de la que acostumbro a hacer.
La semana pasada me duché en su casa y le pedí que me dejara unas braguitas, pero unas a las que no tuviera mucho cariño, unas cualquiera. Me sacó las azules. Las amarillas ya me las había dado hace bastante tiempo en circunstancias parecidas y nunca me las reclamó.
Me pregunto si ni siquiera recuerda que se las regalé yo.
Yo nunca plancho la ropa interior, pero éstas las devolví perfectamente planchadas y dobladas. Tenía que haberlas envuelto con ese papel que viene dentro de una caja de zapatos.
No sé. Después de todo, las bragas han vuelto al lugar del que nunca debieron salir, mi entrepierna. Aunque, siendo mi madre el sujeto activo de este suceso, y, puesto que, a su vez, yo salí de su entrepierna, esto le da un giro bastante interesante a la historia en términos freudianos. Quizás debería reflexionar sobre ello…
Las tesis de Freud están superadas.
Cada vez que alguien utiliza la palabra entrepierna relincha un caballo y un canal de la TDT se pixela.

Topkapi, 1964, Jules Dassin
“Aries. Mi marido. Salud”
(Ruido de barajas)
“Estáis atravesando un momento económico difícil, pero tranquila, lo superaréis. Hay algún problemilla de salud, pero tu marido es un luchador … sí, es muy buena persona … a nivel energético no tiene ningún problema”
Teidevisión dixit.

Sayat Nova, Sergei Parajanov, 1968
A ver, es lícito no tener ni idea y jugar a que haces de la crítica de arte un género en si mismo, aunque todos, sin ekseption, odiemos eso. Pero decir “enigmaticos collages … sugerentes pero completamente abiertos a la subjectividad” es decir 2 veces la misma cosa y además en espanglish.
Prince Pelayo dixit.

Suspiria, 1977, Darío Argento